Cuestionario de Expresiones de Niños con Características Resilientes

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¿Qué es la resiliencia?

En ingeniería, de donde parece que viene el vocablo, es la energía que puede ser recuperada de un cuerpo deformado cuando cesa el esfuerzo que lo alteró (como un muelle).

Filológicamente conlleva una serie de matices muy importantes. Sistere está vinculado con la raíz indoeuropea *sta- que significa  ‘estar en pie’, de donde viene por ejemplo “estado” o situación de estar parado en equilibrio. En sí mismo, sistere significa tomar posición o estar fijo (de donde la noción asociada de equilibrio), lo que se ve reforzado por su proximidad con el solum = suelo. Eso significa que se toma posición en un suelo o territorio, por lo que la ex-sistencia o el ser (la esencia) vendría ligada con la pertenencia a un lugar. De donde igualmente la expresión “tener los pies en el suelo” como existir “realmente”.

Con el verbo sistere se construyen verbos tan importantes como:

    • ex-sistir,  tomar posición hacia fuera = aparecer, emerger, ser sin más
    • in-sistir, donde el prefijo in- añade intensidad e interioridad, se trata de ponerse, apoyarse, aplicarse, etc.. y mantenerse
    • re-sistir, lo interpreto como insistir en la existencia, igual que per-sistir
    • con-sistir, en referencia a lo que acompaña (con-) a la toma de posición
    • a-sistir, estar o ayudar a la toma de posición de algo/alguien

Nos damos cuenta rápidamente de la amplia gama de situaciones relacionadas con la toma de posición (sistir) que solemos utilizar para el análisis psicológico. De modo negativo tendríamos:

  • de-sistir, claudicar sobre la toma de posición de algo
  • sub-sistir, estar posicionado en condiciones por debajo de lo normal

Y ahora, aunque algunas puede que no sean construcciones oficialmente reconocidas, podemos articular formas derivadas en relación al acto correlacionado: existencia, insistencia, resistencia, persistencia, consistencia, asistencia, desistencia y subsistencia.

¿Y en lo cualitativo?

De asistir viene “asilo”, de donde inferimos que podría construirse “asiliencia” como la cualidad o rasgo del asistir (siempre correlacionando sistere con solum). Por lo mismo tenemos los posibles neologismos: asiliencia, insiliencia, persiliencia, y sobre todo:

Resiliente es entonces el que insiste y persiste en existir, en tener los pies en el suelo en el sentido de “no caerse”, es el que no de-siste de tomar posición hacia fuera cuando las circunstancias son adversas, es el que se sobre-pone (tomar posición) a las circunstancias.

Es en suma el que retorna hacia sí (no pierde consistencia) cuando sufre un ex-silio existencial (y de ahí el sentido en ingeniería).

Entendemos ahora el cuestionario que articula Edith Grotberg (1995, A guide to promotig resilience in children: strengthening the human spirit. La Haya, Holanda: The Internacional Resilence Proyect., Bernard Van Leer Foundation) en relación a las asunciones existenciales en términos de TENGO, SOY/ESTOY  y  PUEDO, que indicarían el grado de resiliencia de una persona. Por ejemplo, si asumo que tengo  personas en quienes confío y que me quieren incondicionalmente, adquiero “resiliencia” en el sentido analizado anteriormente, pues me fortalezco y soy capaz de re-sistir ante las adversidades. A partir de aquí se pueden establecer una serie de factores de riesgo útiles para calibrar el grado de resiliencia de una persona (Cuestionario de Expresiones de Niños con Características Resilientes):

  • TENGO
    • Factores resilientes
      • Amor y afecto
      • Orden y control
      • Autonomía e independencia
      • Cuidados y protección
    • Factores de riesgo
      • Dificultad para expresar y recibir afecto generando así el sentido de desconfianza
      • Ausencia de estímulos, castigo sobredimensionado, ausencia de reglas, si no se maneja bien el niño puede sentir vergüenza y duda
      • Descuido del carácter formativo, sobre exigencia en las tareas, tendencias regresivas en la autosuficiencia alcanzada
      • Sentimientos de abandono material y moral, persistencia de riesgo, de agresión externa, inestabilidad familiar y comunal
  • SOY/ESTOY
    • Factores resilientes
      • Identidad
      • Aceptación y auto-aceptación
      • Responsabilidad
      • Optimismo
    • Factores de riesgo
      • Cambios en el comportamiento sin llegar a desarrollar iniciativas para dar afecto a los demás
      • Desvalorización del aporte de los niños, concepción autoritaria del respeto, no respetarse así mismo, rebelarse buscando a través de su conducta soluciones equivocadas
      • Sobre exigencia de responsabilidad, pueden crearse dificultades para tomar decisiones
      • No tener disposición para encontrar el lado positivo de la situación, sufriendo inseguridad
  • PUEDO
    • Factores resilientes
      • Comunicación
      • Socialización y autonomía
      • Autocontrol
      • Seguridad y confianza
    • Factores de riesgo
      • Dificultad para expresar y negociar puntos de vista con padres, y con otros adultos, pueden generar problemas de comunicación
      • Encontrar relaciones no confiables por influencia de extraños. Desequilibrio en buscar, alcanzar metas con limitaciones. Aislamiento
      • Autocontrol por obligación y miedo al castigo, perder autocontrol con más frecuencia al no equilibrar la autodeterminación y control
      • No todos los que le rodean son confiables, no debe discernir experiencias fallidas en su relación con otros, se expone a promesas incumplidas y le puede generar pérdida de confianza en sí mismo

 

 

¿Bailamos? De las neuronas al metacórtex digital

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Surowiecki (2004) identifica 4 criterios que separan los grupos inteligentes de los limitados:

  • mantienen una amplia diversidad de opiniones / diversity
  • sobre la base de los conocimientos de los integrantes / decentralization
  • son capaces de expresar estos conocimientos sin dejarse influir por los demás / independence
  • existe un mecanismo adecuado para integrarlos a todos y determinar la conducta / information aggregation

Aunque Surowiecki está pensando en grupos humanos, es un análisis que (Intelligence Is Collective, EMILE SERVAN-SCHREIBER, Lumenogic LLC) puede aplicarse a grupos de cualquier tipo que integren dispositivos o algoritmos inteligentes, por lo que podría ser una idea general de lo que significa la inteligencia en cualquier caso. Se cree así que la manera en que interactúa de modo inteligente un grupo de personas o seres vivos en general no difiere mucho de cómo lo hacen las propias neuronas en el cerebro. Por lo que necesariamente parece que la inteligencia es “colectiva”.

Surowiecki analiza cómo “cien es mejor que uno” presentando diversos experimentos que lo confirman. Es el caso de los llamados «puntos de Schelling» al comprobarse que en muchas situaciones hay señales visibles o «puntos focales» donde convergen las expectativas de la gente, y que son la base de esa “inteligencia colectiva” en contextos de incertidumbre. Reformulando la pregunta que se hace Surowiecki podríamos plantear si es posible “que unas gentes dotadas de una visión fragmentaria y de una limitada capacidad de cálculo” consigan los mejores resultados posibles. Y es un experimento que en el campo de la economía realizó en enero de 1956 el economista Vernon L. Smith con resultados no refutados hasta la fecha. Lo importante es que el grupo se comportó de la manera más inteligente sin necesidad de que nadie les hubiese explicado cómo hacerlo. Las personas pueden así coordinarse en vistas de un objetivo complejo y mutuamente beneficioso aunque sean agentes simples y aunque in extremis ni siquiera sepan qué quieren ni cómo conseguirlo: “en tanto que individuos, no saben adónde van”. Y es lo que pasó, más o menos, con la creación de la primera sociedad científica de la historia, la Royal Society en 1665 y la difusión de las Philosophical Transactions. La idea fue que el secretismo perjudicaba el progreso científico por lo que sería beneficioso renunciar a la exclusividad de las ideas siempre que hubiere un reconocimiento a posteriori. La llegada de la “ciencia abierta” catalizó entonces el alejamiento de la Edad Media y la explosión de las luces ilustradas.

Esto nos lleva a la cuestión de la evolución del ser humano en términos de “inteligencia colectiva” sobre la idea primera de que las neuronas actúan entre sí como los individuos en un grupo “inteligente”. Si el neo-córtex es esa pieza evolutiva que asume el privilegio de las funciones superiores del intelecto humano, de qué manera podríamos entender el órgano de una inteligencia colectiva compuesta de múltiples neocórtex’s? Se habla de “meta-córtex“:

The human brain is like an archaeological record. Different layers and functional areas have evolved outwards over time. And now a new layer is evolving. I propose we call this new layer of the brain “the metacortex.” (Note: Metacortex also happens to be the company that Neo worked for in the movie, The Matrix)

En referencia a las redes sociales se ha acuñado igualmente el término “social brain“, aunque Nova Spivack considera de más amplio alcance el anterior. Empieza a ser común así la idea de que las redes sociales generan “inteligencia colectiva”, aunque empiezan a sobresalir obstáculos que la matizan, como es el caso de ANNA ZAWILSKA, MARINA JIROTKA y MARK HARTSWOOD, de la Universidad of Oxford en su contribución al Collective Intelligence 2015 con el paper Surfacing Collective Intelligence with Implications for Interface Design in Massive Open Online Courses, donde defienden el llamado “cognitive surplus”, es decir, aquellos aspectos del razonamiento humano que pueden quedar inoperantes cuando la gente usa plataformas online, o practica juegos repetitivos online, o contempla de forma estática una pantalla de video [Shirky Cognitive Surplus: Creativity and Generosity in a Connected Age, 2010] (y que afectaría a los MOOC).

  • Surowiecki, James, The Wisdom of Crowds. Why the Many Are Smarter than the Few and How Collective Wisdom Shapes Business,Economies, Societies, and Nations, 2004 (2005 by Urano)
  • Shirky, Clay, Cognitive Surplus: Creativity and Generosity in a Connected Age, 2010,The Penguin Press

Empatía en una sociedad hiperconectada: yo soy cuando tú me dejas (y a la inversa)

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La filosofía suele adelantarse, casi siempre, a asunciones que en otros campos se acaban imponiendo, eso sí, quizá con otras connotaciones y características pero ancladas en ideas ya pensadas. Por eso no viene mal recuperar el proyecto fenomenológico de Husserl del que emanan ideas de tan amplio alcance como la empatía, que en su pensamiento se da inextricablemente unida con la intersubjetividad. Y que además está siendo retomado en avances contemporáneos en filosofía de la consciencia, como Dan Zahavi del Center for Subjectivity Research de Copenhagen, y especialmente Kristina Musholt dentro de lo que se llama neurofilosofía, de lo que tenemos unos resultados muy interesantes en el Grazer Philosophische Studien de Enero de 2012 dedicado a Facets of Self-Consciousness.

La fenomenología nos parece atormentada, si no discutida, desde el interior, por sus propias descripciones del movimiento de la temporalización y de la constitución de la intersubjetividad

J.Derrida (La voz y el fenómeno, Pre-textos, 1984)

En unas lecciones y apuntes de Husserl de los años 1910-1911 trata cuasiexclusivamente el tema de la empatía (en Alianza ha sido publicado como Problemas fundamentales de fenomenología, 1994). Yo me digo “yo” y me conozco como tal, siempre soy centro de un entorno. Esto no es una vivencia, es la posibilidad de ellas. Y cómo me descubro “yo”? En el tiempo, mediante el recuerdo, me percibo como existiendo en una continuidad temporal y teniendo durante ese tiempo tales o cuales propiedades, siempre las mismas, como estableció Hume.

Husserl introduce ahora una distinción entre Leib y Körper. Cada yo se encuentra a sí mismo como teniendo un cuerpo orgánico (Körper), una cosa espacio-temporal a la cual le rodea un entorno cósico sin límites (al modo de un punto en el espacio euclidiano): por eso cada yo sabe que el entorno puesto como existente en el modo de la intuición inmediata es solo la parte vista de un entorno total, y que las cosas se extienden en un espacio infinito, y sabe que las cosas son en sí, no solo percibidas. El cuerpo propio se distingue de los demás en que este es percibido de modo propio. Y al cuerpo, el de cada uno, se refieren las vivencias yoicas. En ese entorno en el que estoy yo percibiendo mi cuerpo de modo propio encuentro cosas que parecen cuerpos como el mío, pero son ajenos, enfrentados al mío. Cómo se produce la Fremderfahrung? No es solo la percepción de un Körper, sino también la experiencia trascendental unitaria de percibir un Otro (Leib). El yo propio, yo mismo, pongo a los otros yoes, no los su-pongo, sino los pongo. En aleman, setzen. Y esta es la base de mi relacion con otros yoes: Husserl la llamo Einfühlung, y es de traducción difícil: introafección, introyección, empatía. En la empatía, se supone y se pone la conciencia del Otro. Pero esto también ocurre a la inversa: si ese Otro al que yo constituyo es un verdadero otro, entonces él también me pone a mí. De modo que el espacio subjetivo es anisotrópico, esto es, cada yo se cree el “centro”, para cada yo los Otros son puntos del entorno.

Hasta ahora, Husserl se ha movido en una actitud natural. En ella encuentro experiencialmente yoes empíricos o almas como personalidades humanas en el tiempo, vivencias determinadas objetiva y temporalmente de tales yoes empíricos que corresponden a los cuerpos, y fenómenos de cosas que en algún tiempo determinado son tenidas por este o aquel individuo psíquico. El problema está en esto ultimo: en la conexión con el cuerpo. La res extensa no es necesariamente cuerpo: es fácticamente, de hecho, res cogitans, dice Husserl, cuando de acuerdo con la experiencia se le anudan cogitationes. Se puede por ello cortar el vínculo entre vivencia y existencia cósica al modo de una distinctio phaenomenologica.

En la actitud natural no hay crítica: nos volvemos a las cosas tal como están dadas, y proponemos leyes en base a sus relaciones y elementos. La otra actitud es la filosófica: aquí el conocimiento es un misterio. Pasa a ser un faktum que hay que investigar y no un presupuesto de la investigación. El problema viene a la hora de conectar vivencia del conocimiento, significación y objeto. Cómo puede el conocimiento ser conocimiento de? Dice Husserl: hay que superar el solipsismo, es decir, la idea de que yo existo y todo lo demás es no-yo, fenómeno. Por aquí se entra en la teoría del conocimiento y la metafísica. Pero hay una tercera posibilidad: la fenomenología del conocimiento y de su objeto. La teoría del conocimiento será una tarea crítica y la metafísica es una ciencia del ser en sentido absoluto, surgida de una crítica del conocimiento natural en cada ciencia sobre la base de la intelección de la esencia del conocimiento y de la esencia del objeto de conocimiento. Haciendo abstracción de tal tarea metafísica, la crítica del conocimiento se queda en fenomenología, como expone en la 1ª lección de La idea de la fenomenología (FCE, 1982).

Y esto es lo que hace Husserl, pues respecto de las vivencias sí podemos proceder en actitud fenomenológica: considerar la vivencia en sí, ajena al yo, a todo lo natural:

Ponemos entre paréntesis todo acto empírico y nos dirigimos al propio acto. También queda fuera la posición del Yo empírico de todo Otro, y del propio yo. Esto es la reducción fenomenológica

Y por eso la investigacion fenomenológica, en cuanto método, es solipsista: no se habla de ninguna otra razón que la mía, de ningún otro ente que el que yo compruebo en la experiencia. Sin embargo el mismo Husserl reconoce que la empatía pertenece al contexto de mi conciencia. En este mundo reducido de la conciencia tenemos varios modos de donación:

  • percepción/visión fenomenológica (fenómeno como autopresencia que dura),
  • la retención libre,
  • la rememoración y
  • la empatía.

La empatía es pues un modo de donación del mundo de la conciencia. Ocurre que fenomenológicamente hay una única corriente de conciencia, un único yo fenomenológico. Pero llegamos alguna vez a otro yo? La individualidad solo es posible gracias a una temporalidad capaz de interiorizarse. Esta es la ley de la conciencia que permitirá la diferenciación intersubjetiva. La empatía apunta siempre a la conciencia de otro yo, pero no es una conciencia de imagen, no hay conciencia que analogue la conciencia ajena a través de la propia conciencia simultánea semejante. Es más bien una conciencia emparentada con el grupo de las representificaciones.

Y la empatía puede ser reducida. En sí misma, como lugar en la corriente de conciencia, y además en cuanto experiencia de una conciencia dada de esta manera. La empatía pone lo dado como ahora y lo pone en el mismo ahora en que se pone a sí misma: hay un ahora representificado: una representación que identifica el ahora representificado con el ahora actual. Husserl necesita de la siguiente ley de la conciencia: un dato dado en empatía y la correspondiente experiencia misma no pueden pertenecer a la misma corriente de conciencia, al mismo yo fenomenológico. Y este es el fundamento de la intersubjetividad, pues es la ruptura temporal que abre lo intersubjetivo.

La empatía es así una forma de apercepción. Y esta apresentación de la empatía se ejecuta originariamente como intención vacía, de expectativa. A la esencia de esta apresentación corresponde por principio no poder encontrar cumplimiento a través de una presentación originaria de lo anómico. Y la corporalidad ajena dada perceptiva y simultáneamente con la apresentación de una interioridad ajena a partir de lo específicamente corporal y yoico, opera como percepción del ser-humano-allí, siendo esa percepción siempre opera aperta. Lo esencial de la empatía es que, en la reducción fenomenológica, si captamos esta reducción a la conciencia pura, da por resultado, apresentativamente, y más allá de la corriente de conciencia del ego, otro ego puro y su corriente de conciencia; y que el ser de esa corriente no depende de la donación de sentido que algún otro yo diferente ejecute, sino que es un ser que es en sí y para sí y es concebido por medio de su propio ser, pero que en el modo de la empatía también es captado por otro, si bien en una mediación de una donación trascendente, aprehendido en una mediación por donación trascendente de sentido.

Contestando a Merleau-Ponty (que le había criticado en Fenomenología de la Percepción, FCE, 1957), dice Husserl en el Anexo 29, que si la misma cosa que es mi cuerpo como cosa física ha de poder ser tocada por otro, esa identidad significa que mis series de fenómenos y las correspondientes del espíritu constituyen lo mismo, y la identidad exige cognoscibilidad intersubjetiva, posibilidad de comprensión recíproca. Las personas se comprenden a través de sus cuerpos.

Si toda conciencia es conciencia de, si como decía Sartre, la conciencia quiere salir de sí para ir a lo que está más allá, que pueden ser los otros, el yo es entonces pura tensión, está necesitado de realidad noemática. Tiene una inespacialidad dialógica que adquiere el sentido de deseo continuo de llegar a los otros a través de la Längs-Querintentionalität, como dice Carlos Díaz  (Husserl. Intencionalidad y fenomenología, Zero, ZYX,1971).

15634Por último añade Husserl: Subjektivität nur in der Intersubjektivität ist, was sie ist: konstitutiv, fungierendes Ich. La constitución es como ya se vio, recíproca. Y si toda conciencia es conciencia de, primero será la conciencia del otro, y luego será la conciencia de mí mismo, mi conciencia. Podríamos decir, si es posible, en el ámbito de las Logische Untersuchungen, que si yo me quedo en la vida solitaria de mi alma, nunca sabré si existo, allí no hay indicación, no hay señal. Necesito de la comunicación con otros yoes para que en mi querer decir algo al otro, el otro sea motivado a ponerme a mí como existente. Y este poner es histórico, temporal. La empatía supone así ruptura de la temporalidad: situación diríamos. Hay un hombre-allí que me habla porque quiere decirme algo. Y en cuanto tal somos una opera aperta unos para otros en el infinito proceso de comprenderse.

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