Empatía en una sociedad hiperconectada: yo soy cuando tú me dejas (y a la inversa)


La filosofía suele adelantarse, casi siempre, a asunciones que en otros campos se acaban imponiendo, eso sí, quizá con otras connotaciones y características pero ancladas en ideas ya pensadas. Por eso no viene mal recuperar el proyecto fenomenológico de Husserl del que emanan ideas de tan amplio alcance como la empatía, que en su pensamiento se da inextricablemente unida con la intersubjetividad. Y que además está siendo retomado en avances contemporáneos en filosofía de la consciencia, como Dan Zahavi del Center for Subjectivity Research de Copenhagen, y especialmente Kristina Musholt dentro de lo que se llama neurofilosofía, de lo que tenemos unos resultados muy interesantes en el Grazer Philosophische Studien de Enero de 2012 dedicado a Facets of Self-Consciousness.

La fenomenología nos parece atormentada, si no discutida, desde el interior, por sus propias descripciones del movimiento de la temporalización y de la constitución de la intersubjetividad

J.Derrida (La voz y el fenómeno, Pre-textos, 1984)

En unas lecciones y apuntes de Husserl de los años 1910-1911 trata cuasiexclusivamente el tema de la empatía (en Alianza ha sido publicado como Problemas fundamentales de fenomenología, 1994). Yo me digo “yo” y me conozco como tal, siempre soy centro de un entorno. Esto no es una vivencia, es la posibilidad de ellas. Y cómo me descubro “yo”? En el tiempo, mediante el recuerdo, me percibo como existiendo en una continuidad temporal y teniendo durante ese tiempo tales o cuales propiedades, siempre las mismas, como estableció Hume.

Husserl introduce ahora una distinción entre Leib y Körper. Cada yo se encuentra a sí mismo como teniendo un cuerpo orgánico (Körper), una cosa espacio-temporal a la cual le rodea un entorno cósico sin límites (al modo de un punto en el espacio euclidiano): por eso cada yo sabe que el entorno puesto como existente en el modo de la intuición inmediata es solo la parte vista de un entorno total, y que las cosas se extienden en un espacio infinito, y sabe que las cosas son en sí, no solo percibidas. El cuerpo propio se distingue de los demás en que este es percibido de modo propio. Y al cuerpo, el de cada uno, se refieren las vivencias yoicas. En ese entorno en el que estoy yo percibiendo mi cuerpo de modo propio encuentro cosas que parecen cuerpos como el mío, pero son ajenos, enfrentados al mío. Cómo se produce la Fremderfahrung? No es solo la percepción de un Körper, sino también la experiencia trascendental unitaria de percibir un Otro (Leib). El yo propio, yo mismo, pongo a los otros yoes, no los su-pongo, sino los pongo. En aleman, setzen. Y esta es la base de mi relacion con otros yoes: Husserl la llamo Einfühlung, y es de traducción difícil: introafección, introyección, empatía. En la empatía, se supone y se pone la conciencia del Otro. Pero esto también ocurre a la inversa: si ese Otro al que yo constituyo es un verdadero otro, entonces él también me pone a mí. De modo que el espacio subjetivo es anisotrópico, esto es, cada yo se cree el “centro”, para cada yo los Otros son puntos del entorno.

Hasta ahora, Husserl se ha movido en una actitud natural. En ella encuentro experiencialmente yoes empíricos o almas como personalidades humanas en el tiempo, vivencias determinadas objetiva y temporalmente de tales yoes empíricos que corresponden a los cuerpos, y fenómenos de cosas que en algún tiempo determinado son tenidas por este o aquel individuo psíquico. El problema está en esto ultimo: en la conexión con el cuerpo. La res extensa no es necesariamente cuerpo: es fácticamente, de hecho, res cogitans, dice Husserl, cuando de acuerdo con la experiencia se le anudan cogitationes. Se puede por ello cortar el vínculo entre vivencia y existencia cósica al modo de una distinctio phaenomenologica.

En la actitud natural no hay crítica: nos volvemos a las cosas tal como están dadas, y proponemos leyes en base a sus relaciones y elementos. La otra actitud es la filosófica: aquí el conocimiento es un misterio. Pasa a ser un faktum que hay que investigar y no un presupuesto de la investigación. El problema viene a la hora de conectar vivencia del conocimiento, significación y objeto. Cómo puede el conocimiento ser conocimiento de? Dice Husserl: hay que superar el solipsismo, es decir, la idea de que yo existo y todo lo demás es no-yo, fenómeno. Por aquí se entra en la teoría del conocimiento y la metafísica. Pero hay una tercera posibilidad: la fenomenología del conocimiento y de su objeto. La teoría del conocimiento será una tarea crítica y la metafísica es una ciencia del ser en sentido absoluto, surgida de una crítica del conocimiento natural en cada ciencia sobre la base de la intelección de la esencia del conocimiento y de la esencia del objeto de conocimiento. Haciendo abstracción de tal tarea metafísica, la crítica del conocimiento se queda en fenomenología, como expone en la 1ª lección de La idea de la fenomenología (FCE, 1982).

Y esto es lo que hace Husserl, pues respecto de las vivencias sí podemos proceder en actitud fenomenológica: considerar la vivencia en sí, ajena al yo, a todo lo natural:

Ponemos entre paréntesis todo acto empírico y nos dirigimos al propio acto. También queda fuera la posición del Yo empírico de todo Otro, y del propio yo. Esto es la reducción fenomenológica

Y por eso la investigacion fenomenológica, en cuanto método, es solipsista: no se habla de ninguna otra razón que la mía, de ningún otro ente que el que yo compruebo en la experiencia. Sin embargo el mismo Husserl reconoce que la empatía pertenece al contexto de mi conciencia. En este mundo reducido de la conciencia tenemos varios modos de donación:

  • percepción/visión fenomenológica (fenómeno como autopresencia que dura),
  • la retención libre,
  • la rememoración y
  • la empatía.

La empatía es pues un modo de donación del mundo de la conciencia. Ocurre que fenomenológicamente hay una única corriente de conciencia, un único yo fenomenológico. Pero llegamos alguna vez a otro yo? La individualidad solo es posible gracias a una temporalidad capaz de interiorizarse. Esta es la ley de la conciencia que permitirá la diferenciación intersubjetiva. La empatía apunta siempre a la conciencia de otro yo, pero no es una conciencia de imagen, no hay conciencia que analogue la conciencia ajena a través de la propia conciencia simultánea semejante. Es más bien una conciencia emparentada con el grupo de las representificaciones.

Y la empatía puede ser reducida. En sí misma, como lugar en la corriente de conciencia, y además en cuanto experiencia de una conciencia dada de esta manera. La empatía pone lo dado como ahora y lo pone en el mismo ahora en que se pone a sí misma: hay un ahora representificado: una representación que identifica el ahora representificado con el ahora actual. Husserl necesita de la siguiente ley de la conciencia: un dato dado en empatía y la correspondiente experiencia misma no pueden pertenecer a la misma corriente de conciencia, al mismo yo fenomenológico. Y este es el fundamento de la intersubjetividad, pues es la ruptura temporal que abre lo intersubjetivo.

La empatía es así una forma de apercepción. Y esta apresentación de la empatía se ejecuta originariamente como intención vacía, de expectativa. A la esencia de esta apresentación corresponde por principio no poder encontrar cumplimiento a través de una presentación originaria de lo anómico. Y la corporalidad ajena dada perceptiva y simultáneamente con la apresentación de una interioridad ajena a partir de lo específicamente corporal y yoico, opera como percepción del ser-humano-allí, siendo esa percepción siempre opera aperta. Lo esencial de la empatía es que, en la reducción fenomenológica, si captamos esta reducción a la conciencia pura, da por resultado, apresentativamente, y más allá de la corriente de conciencia del ego, otro ego puro y su corriente de conciencia; y que el ser de esa corriente no depende de la donación de sentido que algún otro yo diferente ejecute, sino que es un ser que es en sí y para sí y es concebido por medio de su propio ser, pero que en el modo de la empatía también es captado por otro, si bien en una mediación de una donación trascendente, aprehendido en una mediación por donación trascendente de sentido.

Contestando a Merleau-Ponty (que le había criticado en Fenomenología de la Percepción, FCE, 1957), dice Husserl en el Anexo 29, que si la misma cosa que es mi cuerpo como cosa física ha de poder ser tocada por otro, esa identidad significa que mis series de fenómenos y las correspondientes del espíritu constituyen lo mismo, y la identidad exige cognoscibilidad intersubjetiva, posibilidad de comprensión recíproca. Las personas se comprenden a través de sus cuerpos.

Si toda conciencia es conciencia de, si como decía Sartre, la conciencia quiere salir de sí para ir a lo que está más allá, que pueden ser los otros, el yo es entonces pura tensión, está necesitado de realidad noemática. Tiene una inespacialidad dialógica que adquiere el sentido de deseo continuo de llegar a los otros a través de la Längs-Querintentionalität, como dice Carlos Díaz  (Husserl. Intencionalidad y fenomenología, Zero, ZYX,1971).

15634Por último añade Husserl: Subjektivität nur in der Intersubjektivität ist, was sie ist: konstitutiv, fungierendes Ich. La constitución es como ya se vio, recíproca. Y si toda conciencia es conciencia de, primero será la conciencia del otro, y luego será la conciencia de mí mismo, mi conciencia. Podríamos decir, si es posible, en el ámbito de las Logische Untersuchungen, que si yo me quedo en la vida solitaria de mi alma, nunca sabré si existo, allí no hay indicación, no hay señal. Necesito de la comunicación con otros yoes para que en mi querer decir algo al otro, el otro sea motivado a ponerme a mí como existente. Y este poner es histórico, temporal. La empatía supone así ruptura de la temporalidad: situación diríamos. Hay un hombre-allí que me habla porque quiere decirme algo. Y en cuanto tal somos una opera aperta unos para otros en el infinito proceso de comprenderse.

Texto completo aquí

Autor: denobisipsis

Profesor de Filosofía en el IES Gabriel y Galán de Plasencia. Interesado en las nuevas tecnologías.

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