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Liberalismo (neo- o no) y educación

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Voy a discutir algunas ideas liberales sobre educación al hilo del debate abierto entre Juan Ramón Rallo, Liberalismo y derecho a la educación: réplica a José Antonio Marina (Confidencial 17-02-2017), y José Antonio Marina,  Estado y educación: una pregunta al modelo neoliberal (Confidencial, 14-02-2017).

El ideal pedagógico liberal lo han expresado John Stuart Mill en Utilitarianism (1863)

But there is no known Epicurean theory of life that does not assign to the pleasures of the intellect, of the feelings and imagination, and of the moral sentiments, a higher value as pleasures than those of mere sensation [Hence]: It is better to be a human being dissatisfied than a pig satisfied; better to be Socrates dissatisfied than a fool satisfied

y John Rawls en A Theory of Justice (1971, Revised Edition 1999)

in accordance with the Aristotelian Principle (explained below in §65), I assume that human beings have a higher-order desire to follow the principle of inclusiveness. They prefer the more comprehensive long-term plan because its execution presumably involves a more complex combination of abilities. The Aristotelian Principle states that, other things equal, human beings enjoy the exercise of their realized capacities (their innate or trained abilities), and that this enjoyment increases the more the capacity is realized, or the greater its complexity. (p.364)

marthanussbaumSi atendemos al aspecto socrático (que articula el aristotélico) de “una vida no examinada no merece la pena”, será M. Nussbaum quien mejor explicite el ideal pedagógico del liberalismo en distintos escritos (Cultivating Humanity. A Classical Defense of Reform in Liberal Education, 1998 y Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades, 2010, en especial el Capítulo 4. La pedagogía socrática: la importancia de la argumentación, pp.75-112), y en una línea socrática que recorre obviamente toda la historia incluyendo a Dewey.

El punto clave residiría en la cuestión de la neutralidad del Estado ante este “examen vital” que cada uno debe emprender en cuanto articulación de una concepción del bien que debe convivir en sana tolerancia con las de los demás. ¿Realmente cabe neutralidad? Tal es el punto sobre el axioma de la “mano invisible” que del mercado a la educación garantice el desarrollo moral ligándolo a instituciones meramente privadas. Aquí la cuestión. Hasta el punto de que Kenneth Strike discute sobre lo iliberal de la política educativa liberal en “Is Liberal Education Illiberal? Political Liberalism and Liberal Education” (Philosophy of Education 2004) en el sentido de que se acaba minando esa neutralidad, pues se defiende un cierto ideal de desarrollo humano que en absoluto es neutro.

Como no podemos separar el ideal pedagógico del ético y político, se hace necesario correlacionar estas ideas con los principios del “liberalismo político” del que confusamente se hacen eco en ese debate sin referirse a uno de sus principales teóricos, el citado John Rawls. Precisamente es Rawls quien ha introducido la diferencia entre “liberalismo ético” y “liberalismo político” (¿o es que la educación es una cuestión de liberalismo económico?) en torno a la cuestión del “derecho a la autonomía“, previo a un cierto derecho a la educación. La pregunta es entonces si puede una institución educativa no comprometida con ese derecho educar buenos ciudadanos.

johnrawlsyall_0Y puesto que de buenos ciudadanos se trata no podemos obviar que se presupone un cierto tipo de sociedad (de nuevo nada de neutralidad). Para Rawls una sociedad lo será si se asienta en algún tipo de cohesión que remite a los llamados “principios de justicia“:

  • que cada persona tenga el mismo derecho a desarrollar un esquema de libertades básicas compatible con los de los demás (que remite al imperativo categórico kantiano en el Derecho),
  • y que las desigualdades sociales y económicas deben limitarse solo a posiciones abiertas a todos bajo las mismas condiciones de igualdad y oportunidad (concursos públicos, etc…), y que favorezcan el máximo beneficio para los más desaventajados de la sociedad.

Parece claro entonces que las instituciones educativas deben jugar un importante papel en la promoción de esta justicia social, siempre que respeten la diversidad de posiciones sobre las formas de vida y lo que es bueno.

Los niños deben así recibir una una educación que les prepare para ser capaces de darse una “concepción del bien” y de ejercer sus derechos y libertades, es decir, de cara a su futuro “ser ciudadanos libres e iguales”. Asumiendo este punto de partida, queda claro que, aunque contribuyan legítimamente a la educación, ni la familia ni las instituciones privadas pueden garantizar este tipo de enseñanza orientada a las virtudes políticas. Como señala Kymlicka en distintos escritos, no todas las familias preparan a sus hijos para interactuar con otros sobre la base de la reciprocidad y el respeto, e incluso puede que inculquen posiciones sexistas, racistas, etc…, lo mismo que cualquier otro tipo de asociación civil como clubes, iglesias, vecindarios, etc…Hasta hay grupos que directamente se enmarcan en la llamada “bad civil society” (Chambers&Kopstein en Political Theory, Vol. 29, No. 6 (Dec., 2001), pp. 837-865).

¿Y el mercado? Obviamente se mueve por unos intereses ajenos a las “virtudes políticas”. Y hasta la propia “mera” participación política no garantiza el logro de esa cohesión social de tipo rawlsiano, pues puede verse movida por intereses igualmente privados y excluyentes. El problema del liberalismo, y que reaparece en la educación, es lo iluso de una “mano invisible” que contribuiría a crear un consenso moral suficiente en el sentido rawlsiano. Pues ejemplos de sobra hay en la historia para desconfiar de ello. De fondo, la idea liberal de que las políticas públicas deben ser limitadas y minimizadas, pero, ¿hasta dónde?

Strike recuerda el caso Bob MOZERT, et al. v. HAWKINS COUNTY PUBLIC SCHOOLS, et al. de 1987 en que los padres querían que sus hijos fuesen eximidos de ciertas lecturas por cuestiones religiosas. Y sobre todo la cuestión evolucionismo vs. creacionismo retomada en el caso Edwards v Aguillard de 1987 donde se permitió enseñar uno siempre que se hiciera lo mismo con el otro, dejando al alumno que, con las evidencias presentadas por cada teoría, eligiera la visión que le pareciese más acertada.

Y si de interés no neutral hablamos, parece obvio que la “mano invisible” del mercado no queda ni mucho menos fuera de la objeción. Strike propone una situación imaginaria (que quizá no lo es tanto, y es la flaqueza de #Rallo):

Imagine that a school board required that all subjects be taught with an emphasis on career skills and career potential. How might one teach poetry? Perhaps one might emphasize career opportunities in the greeting card industry or with advertising agencies. The curriculum might contain units such as “Rhyming made easy,” “Three easy steps to sentimentality,” or “How to manipulate with jingles.” The example illustrates what happens to practices when they are taught with an excessive emphasis on their technical execution and instrumental applications and are disconnected from their internal goods

El problema de la neutralidad es además central en Rawls. Y puede que él mismo no haya sacado las necesarias consecuencias de sus postulados por no haber tomado abierto partido por una más robusta educación pública, necesaria a poco que se lo piense para sostener su idea de justicia social. Quizá porque asuma como liberal que el estado debe ser neutral en relación a las concepciones morales de los ciudadanos. Pero ¿qué neutralidad? ¿y es posible?

41t6iblnxxl-_sx387_bo1204203200_M. Victoria Costa analiza la cuestión general de la educación en Rawls en Rawls, Citizenship,and Education (Routledge studies in contemporary philosophy; 21, 2011). Habría una neutralidad de objetivos: que el estado debe garantizar la igualdad de oportunidades en relación a ideas del bien que sean compatibles con la justicia, y que el estado no debe favorecer ninguna doctrina en particular.

Pero Rawls también introduce otro tipo de neutralidad que Costa llama “neutralidad justificativa restrictiva“, en el sentido de que las justificaciones políticas deben limitarse a las llamadas “razones públicas“, esto es, razones que todos los ciudadanos podrían considerar aceptables. Como objeción queda que no todas las razones públicas tienen el mismo peso y por eso es una neutralidad que falla al no ofrecer un criterio para discriminar entre ellas.

En todo caso queda finalmente la idea de que los niños deben ser educados en orden a desarrollar las disposiciones de un ciudadano razonable, so pena de desestabilizar la sociedad. Se plantea entonces de qué manera puede el Estado promover este objetivo de forma congruente con la neutralidad justificativa restrictiva. Las ideas de Rawls apuntan a lo siguiente:

It will ask that children’s education include such things as knowledge of their constitutional and civil rights, so that, for example, they know that liberty of conscience exists in their society and that apostasy is not a legal crime, all this to ensure that their continued religious membership when they come of age is not based simply on ignorance of their basic rights or fear of punishment for offenses that are only considered offenses within their religious sect. Their education should also prepare them to be fully cooperating members of society and enable them to be self-supporting; it should also encourage the political virtues so that they want to honor the fair terms of social cooperation in their relations with the rest of society.”

(2001, Justice as Fairness: A Restatement, Erin Kelly ed. , Cambridge: Harvard University Press, p.156)

Pero desde que se busca el desarrollo de “virtudes políticas” no se puede mantener una visión minimalista en educación, y este es el límite del liberalismo. Consintiendo en la necesidad de ampliar el alcance de esta educación, solo habría que limitarse por dos requerimientos:

  • que el estado no obligue a enseñar una particular concepción del bien (negativo),
  • y que las escuelas promuevan activamente la asunción de las normas, principios y procedimientos públicos, junto a las disposiciones necesarias para la tolerancia y el mutuo reconocimiento (positivo)

Lo que suelen defender los “liberales” es, sobre todo, el requerimiento negativo que ha venido en conceptualizarse como “silencio liberal” al considerarse que el estado debe quedar al margen de las controversias sobre el bien. Pero esto no garantiza que se promuevan las virtudes públicas, que precisan de una cierta capacidad para ser razonable. Y si esto es así, el requerimiento positivo, obviado por los “liberales”, entraría en conflicto con el primero. Se hace necesario entonces un equilibrio.

Giacomo Marramao. Identidad y terror: la nueva lógica del conflicto-mundo

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“CUANDO EL EXTRANJERO ERA CONSIDERADO UN HUÉSPED”. HABLA GIACOMO MARRAMAO

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VERA MANTENGOLI

La palabra “huésped” apuntaba originalmente al extranjero, al forastero, al peregrino. Los huéspedes eran aquellas personas que llegaban de lejos a un lugar desconocido. Necesitaban protección, al tiempo que aportaban información sobre otros mundos. Precisamente esa diversidad contribuía al enriquecimiento. Pero hoy lo extranjero representa para muchos la amenaza,  ¿cómo es posible que se haya llegado a considerarlo un peligro? El filósofo Giacomo Marramao habló de ello el 8 de septiembre de 2016, en el Piazzale Candiani de Venecia, proponiendo también un modo de superar los conflictos. La intervención, en el marco del Festival de la política de Mestre y moderada por el filósofo Massimo Donà, se titula “Identidad y terror: la nueva lógica del conflicto-mundo“.

El autor de Pasaje a Occidente, nacido en 1946, sostiene que después del 11 de septiembre de 2001 la globalización ha producido nuevos conflictos y un reclamo exagerado al derecho a la propia diferencia: “tanto más tengamos un proceso de interdependencia entre grupos humanos y culturas diferentes -explica el profesor de Filosofía Política de la Università degli Studi Roma Tre- tanto más tendremos formas de división y diferenciación“.

Los desencuentros surgidos tras las torres gemelas no son sin embargo asimilables a las formas de conflicto tradicionales, donde el conflicto viene caracterizado según la teoría de la estrategia y su lógica en un contexto internacional geopolítico: “Cierto -explica Marramao, miembro directivo de la revista filosófica Irideque estas dos dimensiones están todavía ligadas a una lógica racional de acaparamiento de los espacios y poder sobre los recursos, pero hoy ha aparecido una nueva forma de conflicto que es la de la dimensión del conflicto identitario“.

En el mundo globalizado el mercado viene determinado por el fenómeno de la exclusión de la identidad, como muestra por ejemplo la macdonaldización que tiende a homologar las ciudades de todo el mundo proponiendo espacios internos siempre iguales. Tanto más el mercado reduce los espacios de intercambio de las diferencias culturales, tanto más se generan formas de clausura y defensa de la propia identidad. La apuesta es por lo tanto enorme: se lucha para defender la propia identidad, en particular contra la occidental que tiende a uniformar las diferencias: “Se trata de un mecanismo frustrante -prosigue el filósofo, autor igualmente de El Leviatán, La pasión por el presente y Contra el Poderque da lugar a una autoafirmación identitaria que puede asumir niveles de notables dimensiones“.

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Giacomo Marramao

El huésped, que en un tiempo fue acogido con curiosidad precisamente por ser diverso, es visto hoy como una amenaza de anulación de la propia identidad: “No es nuevo el desafío del terror al otro -continúa Marramao eligiendo con cuidado cada palabra y explicándose lentamente, dando tiempo a su interlocutor a seguir el razonamiento- sino que lo novedoso de los últimos años es el tamaño de la ola migratoria que no se puede parar anulando al otro. Acabo de estar en un congreso en la Toscana donde he atendido la intervención del ministro de relaciones exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier, que ha dicho que levantar muros es inútil por dos motivos: produce nuevos conflictos y no tiene ninguna eficacia“.

Pero, ¿quién es hoy el extranjero, aquel huésped del que sentimos terror y que seguimos proyectando fuera de nuestro campo identitario? “Viene refutada una idea de civilidad occidental uniformizante -afirma el filósofo- sin que nos demos cuenta de que los extranjeros más radicalizados están ya con nosotros. Sus abuelos lograron integrarse, pero ellos ya no lo están. Todos reclaman un derecho a la diferencia, lo que se  ve claramente en la búsqueda obsesiva de las propias tradiciones que va en contra de por ejemplo la búsqueda de universalidad propia de la modernización“. La Italia de los años 60 apuntaba precisamente a esa universalidad. Pensamos en las voces que hablaban de un lenguaje sin acento que pudiera revelar el país de origen, al contrario de hoy que se busca acentuar la propia lengua.

Marramao explica esta idea de conflicto contemporáneo mediante la expresión “universalismo de la diferencia”: “El problema -reafirma el filósofo, fundador de revistas históricas como Laboratorio Político o El Centauroes que el modelo de integración fundado sobre la uniformidad excluye la cuestión de la diferencia. El universalismo identitario desencadena los fundamentalismos y esto es lo que debemos manejar. Pensemos en Italia, podemos encontrar en nuestra mejor tradición el valor de la diferencia. El derecho a la diferencia no puede ser confundido con la diferencia al derecho que debe ser universal“.

Giacomo Marramao

Giacomo Marramao

¿Qué significa esto traducido al lenguaje de lo cotidiano? La cuestión del velo puede clarificar de qué está hablando el filósofo. Si la norma es que en los lugares públicos se debe ir descubierto por cuanto es preciso ser reconocible, viene infringida al cubrirse la cara: “Francia es un gran país -comenta Marramao- que ha creado el universalismo político moderno, pero si de improviso prohíbe el burkini acaba aplicando aquel proceso que nos quiere a todos uniformados“.

Para defenderse del otro Europa parece estar invirtiendo mucho en la seguridad de las propias fronteras: “Por definición Europa -explica Marramao-es un continente de fronteras, formado por naciones estado, pero hoy creo que esta idea ha sido superada. Hungría y Austria muestran las implicaciones violentas de la voluntad de defender las propias diferencias, pero estoy en contra de quien aboga por un retorno a los estados nación porque sería no hacerse cargo de la estructura del mundo global. Pensemos en los Estados Unidos, en la India, Brasil, Rusia o Sudáfrica. Ningún estado por sí mismo tiene alguna posibilidad de sobrevivir en un mundo globalizado“. El filósofo no oculta que la Europa de los últimos años haya multiplicado la burocracia y haya contribuido a alejar al ciudadano de las instituciones con políticas de austeridad, aunque sostiene por otro lado que una Europa que se haga cargo de las diferencias culturales es el único camino por el que volver a considerar al extranjero un huésped y desarrollar una política que incluya al otro, sin que nos cause terror.

Giacomo Marramao

Giacomo Marramao

El derecho de asilo no pertenece a la época contemporánea -explica Marramao que en síntesis ha anticipado algunos pasajes de la intervención- sino que proviene de la antigua Grecia y continúa en Roma y ha sido siempre un pilar de la cultura antigua de la que provenimos y donde encontramos nuestras raíces. Para los griegos el extranjero es por definición un huésped, un hostis, y no por casualidad encontramos la misma raíz en hostal, hospital y en hostess (azafata). En toda la Odisea el extranjero viene acogido y respetado“. ¿Como se puede volver a considerar al extranjero como huésped? “El secreto -concluye el filósofo- es un mensaje que digo siempre a los jóvenes y a mis estudiantes: estad abiertos al mundo y sentiros orgullosos de vuestra historia. El secreto es tener juntas las dos cosas“.

(La autora de la reseña es Vera Mantengoli @VeraMantengoli, a la que agradezco públicamente el permiso para mostrar esta traducción)

¿Y si las humanidades sirvieran para innovar?

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Nacen los primeros grados universitarios que fusionan ciencias y humanidades para dar respuesta al perfil que buscan las empresas

1465569141_473015_1465579768_noticia_normal_recorte1La demanda de perfiles STEM crecerá un 14% hasta 2020 en Europa. Joan Sánchez

El gobernador republicano de Kentucky Matt Bervin sugirió el pasado enero que los estudiantes de la carrera de literatura francesa no deberían recibir becas del estado. Bervin argumentó que los alumnos de las llamadas liberal arts (en España los grados de letras) ya no encajan en el mercado laboral, no contribuyen al crecimiento de la economía y, por ello, los ciudadanos no tienen por qué pagar esa formación con sus impuestos.

La cruzada contra las humanidades en Europa no ha llegado a ese punto, pero hace tiempo que se les asigna un papel secundario. Diferentes organismos advierten desde hace años de la necesidad de formar a más estudiantes en las especialidades STEM (graduados en…

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El diálogo socrático en el contexto de una educación inclusiva integral y de calidad.

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Inclusión y calidad educativa

I. El diálogo socrático en el contexto de una educación inclusiva integral y de calidad.

Uno de los conceptos más importantes del Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI son los cuatro pilares de la educación. La educación formal tiende a favorecer determinados tipos de conocimiento en detrimento de otros que son primordiales para sustentar el desarrollo humano, y afirmaba que, en todo aprendizaje organizado, se debe prestar la misma atención a cada uno de los cuatro pilares:

  1. Aprender a conocer: un conocimiento general amplio con posibilidad de profundizar en un pequeño número de materias. En este aspecto nosotros sustentamos un tipo de pensamiento integral que está como un eje dentro de una:

a. Inclusión intrapersonal. Esta inclusión considera a la persona toda, en la educación, como ser psicofísico espiritual. También, desde lo cognitivo afirmamos la inclusión con diversos aspectos del…

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¿Qué estamos haciendo en Educación?

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Materiales y Recursos de Aula para el Ámbito Social y Lingüístico

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“Aprovecho para comentarte un tema. Ya sé que no es cosa vuestra pero me imagino que recibiréis comentarios o quejas similares y si tenéis ocasión de trasmitirlas pues mejor. Me acaba de llegar una orden diciendo que hay que hacer y entregar el plan de mejora de la evaluación de diagnóstico para el 15 de junio. La verdad es que me parece una pasada. Ellos tardan más de un año en entregar los resultados y a nosotros nos piden que en dos meses hagamos las pruebas modelo y las pruebas de la evaluación de 3º, lo corrijamos, volquemos los datos en un tiempo récord y además ahora el plan de mejora. Me parece que entre burocracia, orden y contraorden…es difícil poder seguir innovando, avanzando, gestionando un centro.”

Hace unos días recibí este email de un Jefe de Estudios de un Centro y con él quiero iniciar…

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