El Quijote como profanación


p04aWalter Benjamin expresa la idea de que “los escolares se han quedado sin escritura” hablando de Kafka, imagen congruente con la de Bucéfalo sobreviviendo a su dueño, lo mismo que la de un Sancho Panza distanciándose (desplazándose irónicamente) de don Quijote. Y es una imagen que para Benjamin expresa la relación de Kafka con el pasado y con la cultura, de lo que sin duda es expresión el propio rasgo paródico de todo lo que escribió.

Sobre ello Agamben imagina el significado que Orwell quiso dar a su Quijote, “Los seis minutos más bellos de la historia del cine“. La clave es el desarrollo “paródico” que desmonta el dispositivo de lo imaginario-real que está en el origen de la melancolía:

Pero cuando, al final, ellas se revelan vacías, incumplidas, cuando muestran la nada de la que están hechas, solamente entonces pagar el precio de su verdad, entender que Dulcinea-a quien hemos salvado-no puede amarnos

Y esa parodia deconstructiva es lo que creo que Agamben llama “profanación“, comportamiento que atraviesa la cultura occidental como resistencia al poder. ¿Resistirse? y ¿a qué poder?

La propia escritura es un acto de profanación en ese sentido, pero que muy pocos han sabido expresar. El acto de resistencia es en su sentido más elevado el de querer devenir Genius, impersonal, trascender el Yo histórico que nos devora, pero que en su intento de devenir genial acaba mostrándose en su ausencia (al escribir, es como el lenguaje), imposibilitando así alcanzar su objetivo.

duchamp-bicycle-smilingY aquí es donde se muestra pertinente la “ironía” al entender el arte como la destrucción de la obra, que debía haber sido. Es una de-creación, todavía enconada hacia Genius. Se quiere destruir el Yo en la obra para devenir intemporal, pero si no hay obra sino solo artista no hay Genius (Yo-Duchamp). Se consigue solo embeberse de una melancolía kaváfica que muestra la inexistencia del sí-mismo en cuanto inoperante (de-creado con la obra). ¿Qué significa esto?

Como decía Kafka, “hay esperanza, pero no para nosotros” (Es gibt unendlich viel Hoffnung, nur nicht für uns, conversaciones con Max Brod):

Wir sind, sagte Kafka, Brod zufolge, in einem Gespräch im Februar 1920, “nihilistische Gedanken, die in Gottes Kopf aufsteigen.” – Wir sind nur eine schlechte Laune Gottes, ein schlechter Tag. Brod fragte: “So gäbe es außerhalb unserer Welt Hoffnung?” Kafka lächelte: “Viel Hoffnung – für Gott – unendlich viel Hoffnung -, nur nicht für uns.”

Somos, dijo Kafla en una conversación con Brod en Febrero de 1920, “pensamientos nihilistas que surgen de la cabeza de Dios” – Solo somos un mal capricho de Dios, un mal día. Brod preguntó: “Así que habría esperanza fuera de nuestro mundo?” Kafka rió: “Mucha esperanza -para Dios- infinita esperanza -, solo que no para nosotros”.

La superación de ese desgarramiento tiempo-eternidad, Yo-Genius, el autor y la obra (Foucault), se muestra melancólicamente imposible (trilema de Münchhausen) pues solo es posible (como síntesis hegeliana asintóticamente infinita) en ese punto en que no era para nosotros, en que no nos estaba destinada (ironía, desplazamiento): como por arte de magia.

Ahora, pero no todavía, en un desplazamiento infinito, como expresaba la dedicatoria de Edgar Auber en la foto que le envió a Proust:

Look at my face: my name is Might Have Been; I am also called No More, Too Late, Farewell

Ironía y parodía que la cultura occidental ha mostrado desde el principio, si los griegos empezaron algo. Escalígero analiza la parábasis, concepto de la comedia que refiere al confundirse de los actores con el público, “profanando” lo sagrado-imaginario de la puesta en escena. Los actores se situaban (paraba-)  entonces sobre el “logeion”, lugar del proscenio destinado al discurso. Es un gesto que quiebra la representación (material y psíquica) y expresa la esencia de la parodia, pues con ello se la transgrede, cumpliéndola, en un movimiento que Hegel llamó Aufhebung (por lo mismo que el comunismo sería la realización perfecta del capitalismo al llevarlo a su disolución).

Miguel De CervantesY fueron los románticos alemanes quienes, vía F. Schlegel, captaron “conceptualmente” ese movimiento descrito que lleva de la comedia a la novela (Roman). El logeion expresa así el paso del diálogo escénico a la conversación humana, como cuando el narrador se dirige al lector, como el mismo Cervantes muestra en el Quijote.

La quiebra de ese dispositivo imaginario-real mediante la parábasis-parodia-ironía se muestra así como lo propio de la “profanación”, que en su sentido moderno lidia con el concepto de “secularización”. Y aquí vemos además el desplazamiento propiamente moderno de lo imaginario al poder, el lugar de la resistencia, y la distinta respuesta que los anteriores expresan: la secularización se resiste al poder divino pero lo traslada a la tierra mientras que la profanación lo quiebra completamente, como así es en sentido teológico en cuanto neutralización de lo sagrado. Como  ocurre, finalmente, en “Los seis minutos más bellos de la historia del cine“.

Se trata entonces de ejercitarse en la profanación para, en un sentido foucaultiano, ir desactivando todos los dispositivos del poder, restituyendo así esos espacios para el uso común (el proscenio). El poder como dispositivo se expresa por esto y en último término como prerrogativa de uso de un espacio (territorio, mapa, geografía, frontera -> refugiados).

“La profanación de lo improfanable es la tarea política de la generación que viene.”

Giorgio Agamben

 

Anotaciones de Kafka relativas a “Don Quijote de la Mancha”

 

Don Quijote tuvo que emigrar, toda España se reía de él, su vida era allí imposible. Viajó por el sur de Francia, donde trabó amistad aquí y allá con gente amable, luego cruzó, en pleno invierno y con mucho esfuerzo y privaciones, los Alpes. A continuación atravesó la planicie del norte de Italia, donde, sin embargo, no se sintió a gusto. Finalmente llegó a Milán.

La desgracia de Don Quijote no es su fantasía, sino Sancho Panza.

Uno de los hechos más importantes de Don Quijote, más llamativo que la lucha con los molinos, es: el suicidio. El muerto Don Quijote quiere matar al muerto Don Quijote; para matar necesita, sin embargo, un lugar. Éste es el que busca con su espada de un modo tan incesante como infructuoso. Con esta ocupación ruedan los dos muertos a través de los tiempos como unidos indisoluble y formalmente en una voltereta llena de vida.

 

LA VERDAD SOBRE SANCHO PANZA

Con el correr del tiempo, Sancho Panza, que por otra parte, jamás se vanaglorió de ello, consiguió mediante la composición de una gran cantidad de cuentos de caballeros andantes y de bandoleros, escritos durante los atardeceres y las noches, separar a tal punto de sí a su demonio, a quien luego llamó don Quijote, que éste se lanzó inconteniblemente a las más locas aventuras; sin embargo, y por falta de un objeto preestablecido, que justamente hubiera debido ser Sancho Panza, hombre libre, siguió de manera imperturbable, tal vez en razón de un cierto sentido del compromiso, a don Quijote en sus andanzas, y obtuvo con ello un grande y útil solaz hasta su muerte.

  • Agamben, G. (2005), Profanaciones, Buenos Aires:Adriana Hidalgo editora
  • Agamben, G. (2007), La potencia del pensamiento, Buenos Aires:Adriana Hidalgo editora
  • Kafka, F. (1998), AFORISMOS, VISIONES Y SUEÑOS, Valdemar (Traducido por José Rafael Hernández Arias, Volumen 100 de El Club Diógenes)

Autor: denobisipsis

Profesor de Filosofía en el IES Gabriel y Galán de Plasencia. Interesado en las nuevas tecnologías.

2 comentarios en “El Quijote como profanación”

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