Growth Mindset en el aula: el mundo se divide entre los que aprenden y los que no.

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El concepto de superación no es nuevo y todos somos conscientes de su valor para el día a día. Ocurre sin embargo que solo lo apreciamos de verdad en ciertos contextos extremos o traumáticos asociados a la resiliencia. Con el auge de las neurociencias, la idea de que el cerebro no es un órgano fijo sino moldeable y de que lo que ocurre en el aula de modo informal influye decisivamente en el rendimiento y en la personalidad de los alumnos, debería hacer que nos replanteáramos la manera en que enseñamos. Sobre esto ha estudiado profundamente Carol Dweck en  Mindset: The new psychology of success (2006, New York: Random House) elaborando el concepto de mindset o mentalidad como conjunto de asunciones, métodos o creencias que tenemos o tiene un grupo y que actúa como motor de su comportamiento y expectativas. Habrían dos tipos: la mentalidad fija o limitada, y la superadora (growth mindset). Nos propone estas preguntas para saber qué tipo de mindset tenemos:

  1. tu inteligencia es algo que no puedes cambiar
  2. puedes aprender cosas nuevas pero no cambiar tu inteligencia
  3. no importa lo inteligente que seas para poder mejorar, aunque sea un poco
  4. siempre puedes mejorar sustancialmente tu inteligencia
  5. no puedes cambiar tu forma de ser
  6. sin importar el tipo de persona que seas, siempre puedes mejorar sustancialmente
  7. puedes hacer algunas cosas de un modo diferente, pero las que te definen como persona no
  8. siempre puedes cambiar tu manera de ser sin importar el carácter que tengas

Es fácil darse cuenta de la diferencia entre las asunciones 1,2,5,7 y las 3,4,6,8. Asentado el hecho de que ni la inteligencia ni la personalidad son algo fijo, podemos asumir la posibilidad de mejorar hacia una mentalidad de crecimiento o superación:

  • todo el mundo nace con el deseo de aprender (Aristóteles), es la mentalidad limitada la que lo reprime.
  • busquemos ser siempre críticos constructivos
  • localiza las cosas del pasado que permanecen bloqueadas y analízalas con todas las emociones que las acompañan desde una perspectiva de crecimiento
  • cuando te sientas deprimido o triste sitúate en un estado de superación en relación al aprendizaje, el desafío y los obstáculos
  • hay algo que siempre has querido hacer pero te daba miedo por sentir que no podrías? Hazlo.

Aplicado a la educación y al aula, son muy importantes las palabras del sociólogo Benjamin Barber (Carole Hyatt and Linda Gottlieb,When Smart People Fail: Rebuilding Yourself for SuccessNew York: Penguin Books,1987):

I don’t divide the world into the weak and the strong, or the successes and the failures ….I divide the world into the learners and nonlearners.”

(el mundo se divide entre los que aprenden y los que no)

Si nos centramos en los adolescentes, precisamente es aquí cuando las dudas entre aceptar la limitación o la superación articulan la vida. Por eso es importante aplicar esta óptica en el aula o en casa con los hijos:

tont@ o list@? atractiv@ o fe@? divertid@ o aburrid@? ganador(a) o perdedor(a)?

Hay que tener claro que a estas edades las energías no se orientan solo a aprender sino básicamente a proteger el ego, lo que normalmente conduce a una mentalidad limitante. Infundir una mentalidad de crecimiento conduce a asumir por otra parte que no tiene sentido dejar de intentarlo: la adolescencia es un tiempo de oportunidades, de aprender nuevas cosas, de saber lo que nos gusta y lo que queremos ser en el futuro. Los estudiantes con mentalidad de crecimiento se hacen cargo de su aprendizaje y motivación, y por eso, en lugar de memorizar inconscientemente asumen que es mejor ampliar las lecturas para comprender mejor algo, y que los errores ayudan a ese objetivo. Se estudia para aprender y no para aprobar un examen. Si sacan mejores notas no es porque sean más inteligentes sino porque adoptan esa actitud.

Consejos generales para adolescentes / estudiantes / profesores:

  • piensa en tu héroe o en alguien extraordinario: crees que logró sus habilidades sin esfuerzo? Averigua lo que le costó y admíralos más y mejor
  • piensa en las veces que otras personas te superaron en algo y pensaste que eran más inteligentes. Asume ahora que fue porque emplearon mejores estrategias, aprendieron más y practicaron duro superando todos los obstáculos. Si ellos pudieron, tú también.
  • sientes que los compañeros y profesores te juzgan o más bien que te están ayudando? No te pongas a la defensiva con los errores, aprende de ellos.
  • te reafirmas a costa de los demás? Trata de ver a tus compañeros y profesores como colaboradores, como si fuéseis un equipo.
  • tiendes a pensar como el resto de los demás? Esto es el problema del group-think. Desarrolla ideas nuevas, diferentes, tuyas, sé crítico de modo constructivo. Adopta la perspectiva opuesta (abogado del diablo), fomentando así la inteligencia colectiva.
  • cuando eres rechazado o minusvalorado, te sientes vengativo, amargado? Opta más bien por sentirte herido pero orientado a perdonar y a aprender de ello.
  • imagina tu amigo/pareja/alumno/profesor ideal: te parece perfecto? Asume más bien que lo normal es que surjan problemas, que deben ser vistos como motivo para superarse y ser capaces de desarrollar mejores relaciones.
  • sueles quejarte de todo? aprende a no echarle la culpa a los demás sino a considerar qué puedes hacer para que la situación mejore
  • eres tímido y vergonzoso? Desafíate a relacionarte socialmente viendo las interacciones con los demás como plataforma para mejorar y aprender, sin juzgar.

El problema principal reside en los mensajes que padres y profesores lanzan a sus hijos o alumnos. Por ejemplo,

“aprendiste tan rápido, qué listo eres!”,

“mira ese dibujo, eres el próximo Picasso!”,

“Eres tan listo, sacarás un 10 sin esfuerzo!”

Son mensajes habituales que nos parecen honestos y motivantes, pero sucede todo lo contrario. Lo que la psicología dice es que el destinatario de estos mensajes está más bien escuchando lo siguiente:

“si no aprendo rápido, no soy listo”,

“no debo volver a pintar tan bien o pensarán que no soy realmente Picasso”,

“debo dejar de estudiar para que no se den cuenta de que no soy tan brillante”

Aunque dudemos de esto, debemos considerar el punto de partida: lo normal en la niñez/adolescencia es la adopción de una mentalidad limitante para proteger el ego, y si esto sucede es cuando esos mensajes aparentemente positivos se tornan muy negativos. Según Dweck, alabar la inteligencia de los niños conduce a dañar sus motivaciones y su rendimiento. Pues los niños asocian el éxito con la inteligencia y el fracaso con ser estúpidos, mediante lo cual les hacemos intolerantes al fracaso, lo que conduce a que no lo intenten. Debemos entonces alabar más bien no su inteligencia sino su esfuerzo, estudio, persistencia y buena planificación:

“qué trabajo más extenso y comprometido, admiro la manera en que te concentraste para terminarlo!”,

“el dibujo tiene unos colores tan bonitos, cuéntame sobre eso”,

“has reflexionado y pensado tanto sobre este tema que me hace ver a Cervantes de otra manera”,

“la pasión que pones al piano me hace sentir bien, cómo te sientes cuando interpretas esa pieza?”

La alabanza debe girar no sobre los atributos personales sino en torno al esfuerzo y a lo conseguido. Si por ejemplo en clase de matemáticas hablamos de “grandes genios” estaremos impulsando a la mayoría de nuestros alumnos a adoptar una actitud a la defensiva (fixed mindset) por sentirse incapaces de ser como ellos, y acabarán por no rendir lo que podrían al asumir que hay gente a priori mejor en matemáticas y que por lo tanto no merece la pena esforzarse. Si en lugar de eso transmitimos la idea de que esos matemáticos fueron personas que se apasionaron por su trabajo por lo cual lograron importantes descubrimientos, ponemos el acento en el esfuerzo y la superación (growth mindset), posibilitando que nuestros alumnos aprecien el valor del trabajo y que ellos también pueden conseguirlo. Si, por otro lado, ponemos el punto de la alabanza en la velocidad y perfección, estamos además coartando al alumno a no superarse considerando que es eso lo que valoramos. En lugar de ello sería mejor decirle: “Vaya!, creo que el problema que os propuse es demasiado fácil, vamos a intentar algo de lo que puedas aprender realmente“. Y, por último, reforzar demasiado el éxito conduce a transmitir la idea de que el fracaso es negativo (intolerancia a la frustración). 

Los grandes profesores tienen en común en relación a todo esto que creen en la mentalidad superadora y en la posibilidad de desarrollar la inteligencia y el talento, y es justo eso lo que les hace proclives a enseñar más y mejor. Piensan que siempre se puede mejorar y por eso se proponen metas muy elevadas. Para que ello funcione hay que bajar al campo emocional y conectar con los alumnos, transmitiéndoles desde el principio este sentimiento:

I’m gonna love you … I love you already, and I’m going to love you even when you don’t love yourself

Los profesores limitados suelen por contra crear un ambiente de juicio continuo. Os suena la idea de muchos profesores al principio de curso: “ya sé cuales son listos y cuales tontos“, lo que lleva a una dejación de responsabilidad por considerar que no se puede mejorar. Para romper con este estereotipo no es por otra parte suficiente el desafío y la conexión emocional (amor), hay que enseñar a alcanzar lo que esperamos de ellos, que en todo caso se superen, que aprendan a amar el aprendizaje y por lo tanto puedan aprender por sí mismos. Hay que ser sinceros, si un estudiante no sabe cómo hacer algo hay que darle las herramientas para que pueda.

Consejos para devenir un buen profesor:

  • todo acto y palabra es un mensaje que puede motivar o no al alumno a superarse
  • usa bien la alabanza
  • sé críticamente constructivo: el objetivo no es etiquetar o simplemente evaluar sino retroalimentar el trabajo del alumno para que mejore
  • sé crítico con las metas que estableces: lo innato nunca es una meta, las habilidades y competencias sí.
  • bajar los objetivos no es una buena idea, tanto como elevarlos demasiado sin ofrecer herramientas para alcanzarlos.
  • nunca pienses en alumnos que nunca podrán aprender, sino en estrategias para que los más desaventajados mejoren
  • no pongas en primer lugar tu reputación como profesor, sino más bien prioriza el compromiso y el esfuerzo
  • nuestro objetivo, como padres o profesores, es desarrollar el potencial de los niños.
  • nunca juzgues sin más, adopta una actitud continua de aprendizaje y superación
  • no etiquetes a los alumnos, ni peyorativa ni meliorativamente de forma acrítica. Todos pueden mejorar.
  • prioriza los grupos especialmente sujetos a los estereotipos negativos: niñas, minorías, con discapacidad

Bibliografía útil

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