Hikikomoris, big data y el #26j

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1373593606797-hanLa esfera pública es el espacio propio de la acción comunicativa y de la política para Jürgen Habermas. Claro que todo depende de lo que se entienda por ambas expresiones: esfera pública y actuar comunicativo. Y es aquí donde Byung-Chul Hang, en la misma línea crítica de la Escuela de Frankfurt, entra en juego con su pequeño ensayo Digitale Rationalität und das Ende des kommunikativen Handelns de 2013.

Balanceando la idea habermasiana a la luz del Occidente primisecular, de la sociedad del cansancio a la psico-política, el autor alemán de origen coreano vuelve sobre la cuestión de lo digital, reinterpretando el fenómeno de los hikikomori y posicionándose en el lugar de los integrados según Umberto Eco.

Nos preguntamos, ¿es posible una política congruente con la “sociedad-red” que escape al diagnóstico negativo de Habermas y Eli Pariser (The Filter Bubble) sobre la pérdida del espacio público? El problema es que, según Habermas, solo el espacio público puede dar lugar a lo político.

10596103Diagnóstico: según la tesis de Pariser, Internet no es lo que imaginábamos en cuanto espacio público ideal para la interacción comunicativa sino que más bien ha devenido en un conglomerado de espacios privados narcisistas (sélficos), tendentes a la automanifestacion aislada, fragmentando (insularizando) tanto al individuo como la sociedad.

Esta fragmentación se apoyaría en la propia dinámica centrífuga de la red tendente a aislar a los individuos que, en cuanto usuarios de Internet, configuran el ideal de la “sociedad de las opiniones” y de los opinantes donde cualquiera puede expresar su punto de vista, impidiéndose así la formación de un “nosotros” necesario para que haya espacio público mediante la acción comunicativa.

Se produce así una despolitización y desideologización de la sociedad, un vaciamiento de los conceptos tradicionales de masa y poder que hace peligrar la democracia entendida en sentido tradicional. Pues en la red no es posible el discurso y los medios digitales no hacen sino empobrecerlo sistemáticamente. A lo más se llegan a configurar “multitudes“, inconexas internamente, incapaces de articularse como “asambleas”, las cuales precisarían de unas fuerzas “centrípetas” ausentes.

Aquí empieza lo nuevo, pues ya no hay posibilidad de conformar una “masa política” en el sentido clásico sino que se articula una “nube digital” atravesada por multitud de egos aislados, a pesar de lo cual sigue siendo posible delimitar patrones aunque inconscientes.

rousseau_jean_jacquesLa idea: asumida la anterior descripción como correcta, sería posible seguir pensando la política desprovista tanto de espacio público como de interacción comunicativa? Sí, y curiosamente como democracia directa que hunde sus raíces en las ideas de Rousseau. Una democracia de la fragmentación (¿líquida?), monádica, que no precisaría de partidos políticos.

Es de esta manera que Byun-Chul Hang explica la desafección contemporánea que la ciudadanía en general siente por la política y los políticos, cuyas decisiones le son ajenas y extrañas. Nadie puede identificarse hoy en día con un programa político al completo, ni es posible un partido que alcance a dar cuenta de la “sociedad de las opiniones”. Cada opinante, y lo somos todos, es ya un partido.

Y esta es una tesis que cuestiona de raíz las tesis últimas de un populismo a lo Laclau. El efecto centrífugo lo podemos constatar en lo extraño de lo acaecido el pasado #26j. A lo que apunta es a una democracia sin partidos, a una superación de la política “representativa”. A una transición desde el idealismo del discurso al materialismo digital del “big data” que aparece ya en el fenómeno “hikikomori” y que Rousseau expresó  en sus ideas y en su vida.

Pues la “voluntad general” apunta en el fondo a la idea de una democracia silente, sin comunicación y, por tanto, sin necesidad de espacio público donde interactuar comunicativamente, pues su espacio trasciende lo público en su articulación matemático-algorítmica:

Si, quand le peuple suffisamment informé dèlibère, les citoyens n’avaient aucune communication entre eux […]”

Contrat Social, Libro II, Capítulo III

4cce8f8a09b6147138235d890f50c5cc6c9f5b78fc589c291a6721451373bd75_1Se trata de mantener las diferencias de manera que cada uno se exprese según sus convicciones y al margen de cualquier discurso con los demás, lo que incluso habría que evitar, y que es justamente lo que obvia Carl Schmitt en su interpretación de Rousseau al asumir que es la voluntad general la que hace innecesaria la comunicación.

Este tipo de proceso sería la base de una “racionalidad no discursiva” acorde con el fenómeno de la fragmentación en la red, una “racionalidad digital” propia del “big data” que daría lugar a una hermenéutica digital con la que se inferirían modelos de comportamiento (data-mining)  y se ligarían los deseos con los procesos de toma de decisión. Biopsicopolítica digital que atraparía el inconsciente social llevando a término el ideal de la “sociedad transparente“.

shutterstock_115491706Tal democracia directa según las ideas de Rousseau lo sería en el espacio (fragmentación social) y en el tiempo: democracia en tiempo real, que Pierre Lévy (L’Intelligencecolléctive. Pour une anthropologie du cyberespace, La Découverte, Paris 1994considera superadora de la política representativa al basarse en un tiempo no del debate sino de la decisión y valoración continua.

La transformación: de la democracia sintético-discursiva (centrípeta, creadora de asambleas y de un “nosotros”) a la democracia sindético-acumulativa donde el objeto es el “big data” que contiene todas las formas de reacción y de expresión. Es una democracia de la presencia, no de la re-presentación sino de la co-presentación. Y en lugar de políticos, expertos administradores al margen de ideologías de izquierda-derecha, en lugar de discursos y debates, clicks de ratón.

¿Bailamos? De las neuronas al metacórtex digital

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Surowiecki (2004) identifica 4 criterios que separan los grupos inteligentes de los limitados:

  • mantienen una amplia diversidad de opiniones / diversity
  • sobre la base de los conocimientos de los integrantes / decentralization
  • son capaces de expresar estos conocimientos sin dejarse influir por los demás / independence
  • existe un mecanismo adecuado para integrarlos a todos y determinar la conducta / information aggregation

Aunque Surowiecki está pensando en grupos humanos, es un análisis que (Intelligence Is Collective, EMILE SERVAN-SCHREIBER, Lumenogic LLC) puede aplicarse a grupos de cualquier tipo que integren dispositivos o algoritmos inteligentes, por lo que podría ser una idea general de lo que significa la inteligencia en cualquier caso. Se cree así que la manera en que interactúa de modo inteligente un grupo de personas o seres vivos en general no difiere mucho de cómo lo hacen las propias neuronas en el cerebro. Por lo que necesariamente parece que la inteligencia es “colectiva”.

Surowiecki analiza cómo “cien es mejor que uno” presentando diversos experimentos que lo confirman. Es el caso de los llamados «puntos de Schelling» al comprobarse que en muchas situaciones hay señales visibles o «puntos focales» donde convergen las expectativas de la gente, y que son la base de esa “inteligencia colectiva” en contextos de incertidumbre. Reformulando la pregunta que se hace Surowiecki podríamos plantear si es posible “que unas gentes dotadas de una visión fragmentaria y de una limitada capacidad de cálculo” consigan los mejores resultados posibles. Y es un experimento que en el campo de la economía realizó en enero de 1956 el economista Vernon L. Smith con resultados no refutados hasta la fecha. Lo importante es que el grupo se comportó de la manera más inteligente sin necesidad de que nadie les hubiese explicado cómo hacerlo. Las personas pueden así coordinarse en vistas de un objetivo complejo y mutuamente beneficioso aunque sean agentes simples y aunque in extremis ni siquiera sepan qué quieren ni cómo conseguirlo: “en tanto que individuos, no saben adónde van”. Y es lo que pasó, más o menos, con la creación de la primera sociedad científica de la historia, la Royal Society en 1665 y la difusión de las Philosophical Transactions. La idea fue que el secretismo perjudicaba el progreso científico por lo que sería beneficioso renunciar a la exclusividad de las ideas siempre que hubiere un reconocimiento a posteriori. La llegada de la “ciencia abierta” catalizó entonces el alejamiento de la Edad Media y la explosión de las luces ilustradas.

Esto nos lleva a la cuestión de la evolución del ser humano en términos de “inteligencia colectiva” sobre la idea primera de que las neuronas actúan entre sí como los individuos en un grupo “inteligente”. Si el neo-córtex es esa pieza evolutiva que asume el privilegio de las funciones superiores del intelecto humano, de qué manera podríamos entender el órgano de una inteligencia colectiva compuesta de múltiples neocórtex’s? Se habla de “meta-córtex“:

The human brain is like an archaeological record. Different layers and functional areas have evolved outwards over time. And now a new layer is evolving. I propose we call this new layer of the brain “the metacortex.” (Note: Metacortex also happens to be the company that Neo worked for in the movie, The Matrix)

En referencia a las redes sociales se ha acuñado igualmente el término “social brain“, aunque Nova Spivack considera de más amplio alcance el anterior. Empieza a ser común así la idea de que las redes sociales generan “inteligencia colectiva”, aunque empiezan a sobresalir obstáculos que la matizan, como es el caso de ANNA ZAWILSKA, MARINA JIROTKA y MARK HARTSWOOD, de la Universidad of Oxford en su contribución al Collective Intelligence 2015 con el paper Surfacing Collective Intelligence with Implications for Interface Design in Massive Open Online Courses, donde defienden el llamado “cognitive surplus”, es decir, aquellos aspectos del razonamiento humano que pueden quedar inoperantes cuando la gente usa plataformas online, o practica juegos repetitivos online, o contempla de forma estática una pantalla de video [Shirky Cognitive Surplus: Creativity and Generosity in a Connected Age, 2010] (y que afectaría a los MOOC).

  • Surowiecki, James, The Wisdom of Crowds. Why the Many Are Smarter than the Few and How Collective Wisdom Shapes Business,Economies, Societies, and Nations, 2004 (2005 by Urano)
  • Shirky, Clay, Cognitive Surplus: Creativity and Generosity in a Connected Age, 2010,The Penguin Press